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¡PATACHOFF! Cochecito al suelo

¿Te ha pasado a ti? Me ha pasado a mí. ¿A quién no le ha pasado?

Hoy quiero contaros una historia que creo que a muchos de vosotros os será familiar.

Andaba yo con síntomas de embarazo de mi segundo hijo una mañana de julio de 2013 dando vueltas con mi suegra porque quería comprarle una sillita de paseo a mi hijo mayor para su primer cumpleaños.

¡Qué calor por Dios! Las dos como locas buscando la sombra. Yo no sabía ya si estaba mareada por el calor o era un embarazo psicológico. Por si acaso, esa mañana me había hecho la prueba del embarazo y estaba a la espera de los resultados.

En estos momentos ahora no sé por qué no tenía conexión a internet desde el móvil así que nos volvimos locas buscando un locutorio donde consultar mi correo de internet donde tenía que llegarme el resultado, luego ponerle un código para desbloquearlo y finalmente descifrar si estaba embarazada o no.

Nuevamente entre esas que cuando estando en la tienda de puericultura, Maricarmen, mi suegra, ya tenía claro el carrito que nos quería regalar. En ese mismo instante llegó un mensaje avisando que ya tenía listos los resultados. Pagamos el cochecito y les pedimos a las chicas de la tienda que nos los guardaran

Corrimos hacia el locutorio  que ya teníamos localizado y ¡zásca! ¡Estaba embarazada! (Aunque mi suegra ya lo sabía. No paró de repetirme toda la mañana que se me notaba. Cosas de las de antes, digo yo).

Pero yo aún no me lo creía y de hecho no me convencí hasta que Núria, mi enfermera “particular” de Women’s Health Institute, me lo confirmaba con una frase que nunca olvidaré: “Estás embarazadísima”.

¡Qué ilusión! ¡Qué alegría!!

Ahora con más razón necesitábamos una sillita de segunda edad. ¡No iba a acarrear con el coche de paseo que compramos hace un año! No por práctico sino por la complicación del plegado y por el peso que suponía cada vez que subíamos y bajábamos del coche.

Pues listo. Nos quedamos con un Maclaren. Una versión limitada y divertida que se llama Yellow Submarine. Y que es el cochecito que veréis en todos los vídeos de nuestra web.

Pues así fue como vino a formar parte de nuestra familia la sillita Maclaren. Y como en todas las casas, vino para quedarse muuucho tiempo.

Y así fue como en seguida sufrimos algo que cualquier usuario de sillita de segunda infancia con plegado paraguas acaba experimentando: ¡LA SILLITA VUELCA!!!!

Eso lo comprobamos ya el primer día. Llegamos a casa con el regalo para el niño, lo pusimos encima del cochecito, cambiamos la bolsa del carro “grande” a este y en cuanto se levantó mi hijo para dar un achuchón a los abuelitos: ¡PATACHOF!!! La sillita al suelo

Luego, ves que son miles los escenarios en los que puede caer el cochecito. Pero esto merecería otro post entero.

Y también te das cuenta de que existe una resignación entre los padres, madres y cuidadores varios para con este inconveniente. Porque ¡es un inconveniente!: a quién no se la he caído con el móvil dentro, con las chaquetas colgadas que luego quedan sucias o incluso ¡con el niño!!!!

Pues en nuestra familia, especial por cierto, no nos resignamos. Y comenzamos a darle vueltas a cómo resolver el problema de las caídas.

¡Y … TACHÁN LLEGÓ LA SOLUCIÓN!

Se llama PONNY y es un caballete que se instala en carrito de forma muy fácil, no hace falta quitarlo nunca porque no interfiere en el plegado y para activarlo y recogerlo es facilísimo.

¿Y a ti qué te parece la idea? ¿Vas a seguir con los vuelcos?

Cochecito con PONNY instalado